La pretemporada del Club América ha tomado un matiz europeo de alta exigencia. Tras completar una fase de acondicionamiento en las playas de Marbella, la expedición azulcrema se ha trasladado a Madrid, donde el enfoque ha pasado de lo físico a lo estrictamente táctico. Bajo las órdenes de Guillermo Almada, el equipo busca una metamorfosis necesaria para encarar el Apertura 2026, un torneo que representa el inicio de un nuevo ciclo tras la exitosa gestión de André Jardine, quien ahora emprende retos en el fútbol de los Emiratos Árabes Unidos.
La era Almada: Un cambio de paradigma en Coapa
El arribo de Guillermo Almada al nido no es un movimiento menor. Mientras que la etapa de Jardine se caracterizó por un equilibrio pragmático y una efectividad envidiable que llenó las vitrinas, el estratega uruguayo aterriza con un libreto conocido por su intensidad, la presión alta y la promoción de talento joven.
El principal desafío para Almada en estas sesiones en la capital española es impregnar su ADN en una plantilla que, si bien está acostumbrada a ganar, deberá adaptarse a un ritmo de juego mucho más vertical y asfixiante. La “época dorada” reciente es ahora un estándar mínimo, y la afición no perdonará un periodo de transición prolongado.
El caso Luis Chávez: Entre el deseo y la realidad de mercado
Uno de los nombres que más ha retumbado en el entorno americanista es el de Luis Chávez. El actual mediocampista del Dynamo Moscow posee todas las credenciales que gustan en el club: jerarquía, excelente golpeo de media distancia y un pasado exitoso bajo el mando de Almada en Pachuca. Sin embargo, la narrativa de su fichaje parece estar más alimentada por la nostalgia y la lógica deportiva que por negociaciones reales.
A pesar del ruido mediático, la directiva no ha dado pasos en firme. La situación de Chávez en Rusia es compleja y, según voces autorizadas como la del periodista César Luis Merlo, hoy por hoy no existe oferta alguna sobre la mesa. El interés mediático choca frontalmente con la parsimonia de un América que, extrañamente para sus estándares, está operando con una calma quirúrgica.
Un mercado de “paciencia” poco habitual en el Nido
A diferencia de otros torneos donde el América solía presentar “bombas” antes del inicio de la pretemporada, el camino hacia el Apertura 2026 está marcado por la austeridad de anuncios. Hasta la fecha, el casillero de refuerzos permanece vacío, una situación que genera cierta ansiedad en los seguidores azulcremas.
La estrategia parece clara: no realizar compras de pánico ni sobrepagar por piezas que no encajen exactamente en el sistema de presión que exige Almada. La directiva ha optado por un perfil bajo, priorizando la observación antes que la inversión desmedida. Esta postura sugiere dos cosas:
- Una confianza plena en la base del plantel que dejó Jardine.
- Un análisis profundo para traer piezas que realmente marquen diferencia, y no solo nombres para llenar portadas.
Lo que viene para el conjunto azulcrema
El cierre de la gira en Madrid será determinante para definir quiénes de los actuales futbolistas están listos para el “ritmo Almada”. Aunque los rumores sobre Luis Chávez seguirán flotando mientras el mercado esté abierto, la realidad técnica indica que el equipo debe priorizar el funcionamiento colectivo por encima de las individualidades.
El América se encuentra en una encrucijada interesante: reinventarse estéticamente sin perder la inercia ganadora. El éxito de este experimento en Europa dictará si la paciencia en el mercado fue una decisión sabia o un riesgo innecesario ante una competencia que no suele esperar a nadie.

























