La planeación deportiva de las Chivas de Guadalajara para el Apertura 2026 no es un tema menor. Tras quedarse en la orilla el torneo pasado, la directiva y el cuerpo técnico, liderado por Gabriel Milito, entienden que la exigencia ha dejado de ser “competir” para convertirse en una obligación de bordar la treceava estrella. La pretemporada no solo es física; es un mensaje de intención para una plantilla que, sobre el papel, luce como una de las más equilibradas y dinámicas de los últimos años.
La pizarra de Gabriel Milito: Un esquema de garantías
El proyecto de Milito empieza a tomar una forma muy definida. La proyección del once titular para este nuevo ciclo destaca por una mezcla de solidez defensiva y una propuesta ofensiva que depende mucho de la movilidad.
Bajo los tres palos, Raúl Rangel se mantiene como el guardián indiscutible, aunque su crecimiento lo ha puesto bajo la lupa de visores internacionales. La línea defensiva presenta nombres interesantes como Richard Ledezma, Diego Campillo, José Castillo y Daniel Aguirre0, con un Bryan González que, partiendo como carrilero por izquierda, será la llave para abrir bloques bajos gracias a su despliegue físico.
El mediocampo es donde Chivas pretende marcar la diferencia. La llegada de Jordan Carrillo aporta esa cuota de creatividad que a veces le faltó al equipo en momentos de apremio. Junto a Omar Govea y el talento de Brian Gutiérrez, el Rebaño busca tener la posesión, pero con una verticalidad agresiva. Arriba, la dupla de Roberto “Piojo” Alvarado y Armando “Hormiga” González promete ser una pesadilla para las defensas rivales por su capacidad de permutar posiciones.
El mercado de fichajes: ¿Refuerzos o vitrina europea?
Si bien las incorporaciones de Kevin Castañeda y Jordan Carrillo dotan al plantel de una profundidad envidiable, existe un factor externo que mantiene en vilo a la afición: el mercado europeo post-Copa del Mundo.
Es una realidad que el talento joven de Chivas está en su punto más alto de cotización. La situación de Brian Gutiérrez es la más latente, con un seguimiento cercano desde la Ligue 1 de Francia. A esto se suma el interés genuino que despiertan el “Tala” Rangel y la “Hormiga” González en el Viejo Continente. Para la directiva, el reto será doble: mantener la competitividad si estas salidas se concretan o saber reinvertir a marchas forzadas para no debilitar el esquema de Milito.
El adiós de Yael Padilla y la apuesta por la madurez
Uno de los movimientos que más ha generado conversación entre los seguidores rojiblancos es la salida de Yael Padilla hacia los Xolos de Tijuana. Tras una década formándose en Verde Valle, Padilla se marcha como moneda de cambio para facilitar la llegada de Kevin Castañeda.
A nivel estratégico, este movimiento sugiere que Chivas está priorizando el “rendimiento inmediato” sobre la “proyección a largo plazo”. Padilla es, sin duda, un diamante en bruto, pero la urgencia de resultados en el Apertura 2026 obliga a contar con jugadores ya probados en el máximo circuito, como es el caso de Castañeda. Es una apuesta arriesgada pero necesaria si se considera que cualquier resultado que no sea el título será catalogado como un fracaso rotundo.
Un semestre sin margen de error
Chivas llega al Apertura 2026 con la plantilla más robusta de la era reciente, pero también con la mayor presión mediática. La gestión de Gabriel Milito será clave para amalgamar estas nuevas piezas y, sobre todo, para blindar al grupo ante las distracciones que generan los rumores de traspasos al extranjero. El Guadalajara no solo está armando un equipo para jugar; está configurando una estructura para dominar el fútbol mexicano.

























