La llegada de Guillermo Almada al banquillo del Club América no es un movimiento cualquiera; es una declaración de guerra deportiva tras un semestre donde la complacencia pareció instalarse en Coapa. Mientras los reflectores del país se centran en el debut mundialista de la Selección Mexicana de Javier Aguirre frente a Sudáfrica, en el Nido se ha gestado una revolución silenciosa que busca devolverle la agresividad a un equipo que pasó del éxito histórico a la intrascendencia en cuestión de meses.
El fin de la zona de confort en Coapa
El ciclo de André Jardine terminó con un sabor amargo. A pesar de haber entregado el único tricampeonato en la era de los torneos cortos, el desgaste natural y la eliminación prematura ante Nashville SC y Pumas dejaron en evidencia que la plantilla necesitaba una sacudida. La elección de Almada no es casualidad: el uruguayo es conocido por su metodología de alta intensidad, una disciplina férrea y un estilo de juego que no permite pausas, algo diametralmente opuesto a la gestión de ritmos que se vio el torneo pasado.
Santiago Baños, cuya gestión sigue bajo la lupa de la afición, tiene ahora el reto de entregarle a Almada las herramientas necesarias. El término “obsoleta” ha empezado a rodear a la actual nómina, y la salida de pilares como Jonathan dos Santos marca el inicio de una limpieza profunda que busca inyectar juventud y dinamismo.
El mercado: ¿Un Pachuca 2.0 o un América renovado?
Los rumores de altas sugieren que el América está buscando replicar el éxito que Almada tuvo en Pachuca y Santos. Nombres como Nelson Deossa y Oussama Idrissi no son solo deseos al aire; son futbolistas que entienden a la perfección la presión tras pérdida y el vértigo que el charrúa exige. Por otro lado, el posible regreso de Federico Viñas o la llegada de Luis Chávez y Fernando Gorriarán apuntalan una columna vertebral que conoce el sistema del nuevo estratega.
Sin embargo, la reestructuración también implica bajas dolorosas. La posible partida de Brian Rodríguez e Israel Reyes al fútbol europeo dejaría huecos difíciles de llenar, pero necesarios para las finanzas de un club que busca reinventarse. La directiva apuesta por un cambio de perfil: menos nombres mediáticos y más “obreros” de alta calidad técnica.
Hoja de ruta para el Apertura 2026
El calendario no dará tregua al nuevo proceso. Almada tendrá que implementar su filosofía a contrarreloj, debutando el 18 de julio ante Querétaro. Sin embargo, hay fechas marcadas en rojo que definirán si este matrimonio entre técnico y club es el ideal:
- Jornada 2 vs. Atlante: Un regreso nostálgico al Estadio Azteca que exigirá una victoria contundente.
- Jornada 8 y 9: El bloque crítico del torneo. El Clásico Joven ante Cruz Azul (12 de septiembre) y el Clásico Nacional frente a Guadalajara (19 de septiembre) pondrán a prueba la resistencia física de un plantel que suele llegar con carga pesada a esas alturas del certamen.
- Jornada 16 y 17: El cierre será de liguilla adelantada, visitando a Pumas en C.U. y cerrando contra Tigres en el Coloso de Santa Úrsula.
La era Almada comienza bajo la sombra del Mundial, pero con la luz propia que siempre genera el equipo más ganador de México. No se trata solo de ganar, sino de recuperar la identidad asfixiante que el americanismo exige y que el técnico uruguayo ha demostrado tener como sello personal en cada proyecto que toca.
























