La llegada de Matías Almeyda al banquillo de los Rayados de Monterrey no ha sido un aterrizaje silencioso. Fiel a su estilo directo y de convicciones firmes, el estratega argentino ha tardado apenas unos minutos en su presentación oficial para sacudir los cimientos de “El Barrial”. La noticia más impactante no fue su filosofía de juego, sino la confirmación de que Anthony Martial, el fichaje mediático que buscaba emular el éxito de Gignac en la acera de enfrente, tiene las horas contadas en la institución.
El “Pelado” marca territorio: Adiós a los nombres, hola al sistema
La gestión de Almeyda siempre se ha caracterizado por la intensidad y el compromiso colectivo por encima de las individualidades. Al declarar que “lo que está de aquí hacia atrás no es mío“, el técnico no solo se deslinda de los fracasos recientes de la directiva regia, sino que envía un mensaje de autoridad: en su Monterrey, no habrá vacas sagradas.
La salida de Martial para el Apertura 2026 es el ejemplo perfecto de esta nueva era. El francés, que aterrizó en México con el aura de estrella de la Premier League, nunca logró adaptarse al ritmo ni a la exigencia física de la Liga MX. Para un técnico como Almeyda, que exige presión alta y recorridos constantes, un jugador intermitente —por más talento que posea en los botines— resulta un lujo que su esquema no se puede permitir.
La reestructuración bajo los tres palos: ¿Mele o Andrada?
Uno de los puntos que más debate ha generado tras la conferencia de prensa es la situación de la portería. Si bien el nombre de Esteban Andrada ha estado en la cuerda floja debido a la irregularidad en momentos clave, las señales enviadas por el cuerpo técnico apuntan a que la otra baja sensible será la de Santiago Mele.
Este movimiento sugiere que Almeyda busca un perfil de guardameta muy específico: alguien con mejor juego de pies para iniciar la salida desde el fondo, una característica innegociable en sus equipos anteriores (como vimos en Chivas o el AEK de Atenas). La confusión inicial sobre quién dejaría el puesto deja claro que la plantilla actual está bajo una evaluación microscópica donde nadie tiene el puesto asegurado.
Un cambio de paradigma en la Sultana del Norte
Durante años, Rayados ha intentado solucionar sus sequías de títulos a base de talonario, trayendo figuras de renombre internacional. Sin embargo, la llegada de Almeyda parece marcar el fin de esa política de “fichajes bomba” sin sustento táctico.
Perspectiva del análisis:
Lo que Monterrey está experimentando es una transición del “modelo de nombres” al “modelo de funcionamiento”. La baja de Martial es necesaria para liberar una masa salarial considerable y un cupo de extranjero, pero sobre todo, para limpiar el vestuario de jugadores que no encajan en la identidad aguerrida que el “Pelado” imprime a sus planteles.
La afición regiomontana, cansada de ver cómo las plantillas más caras del continente se quedan cortas en las liguillas, parece dispuesta a aceptar esta purga si a cambio recibe un equipo que recupere la mística y el protagonismo perdido. El Apertura 2026 no será solo un torneo de transición, sino la prueba de fuego para ver si el liderazgo de Almeyda es capaz de transformar el talento individual en un bloque dominante.
La limpieza ha comenzado, y Martial es solo la primera pieza de un rompecabezas que Almeyda está decidido a armar a su imagen y semejanza.

























