Siete de siete. La hoja de servicios del Real Madrid desde el último parón internacional no admite reproches. En apenas 26 días, el conjunto dirigido por José Mourinho ha pasado de las dudas sembradas tras la derrota en el derbi a una inercia ganadora que parece no tener techo. Con 21 puntos posibles sumados entre Liga y Champions, el equipo blanco ha recuperado no solo el pulso en la clasificación, sino esa aura de invencibilidad que suele definir sus mejores épocas.
Este tramo de la temporada, que el propio vestuario ha bautizado internamente como el camino hacia el “ocho de ocho”, tiene un punto de inflexión claro: el triunfo en el Camp Nou. Ganar el Clásico a domicilio no solo reenganchó al equipo a la lucha por el título doméstico, sino que actuó como un catalizador moral. Lo que antes eran bloqueos ante defensas cerradas, ahora se traduce en una confianza ciega en el sistema de Mou.
El factor Valverde y la jerarquía del capitán
Si hay un nombre propio que define este renacimiento es el de Fede Valverde. El uruguayo, que ya ejerce con los galones de capitán, fue el encargado de certificar la épica en Atenas frente al AEK. Su gol en el minuto 92 no fue solo un destello individual, sino el premio a un equipo que supo remontar dos veces un marcador adverso.
La lectura de Valverde tras el encuentro refleja la madurez del grupo: “Uno trabaja con menos presión cuando las cosas salen”. Esta frase resume el estado de gracia actual. El Madrid ya no juega atenazado por la urgencia, sino impulsado por la inercia. La capacidad de castigar al rival fuera del área, aprovechando los espacios que dejan los bloques bajos, se ha convertido en un recurso letal que el Madrid está explotando con precisión quirúrgica.
La Champions y el asalto al ‘Top 8’
El éxito en Europa tiene un valor estratégico añadido. Con tres victorias consecutivas en la máxima competición continental, el Madrid ha dejado atrás los fantasmas de la fase de grupos para situarse a un paso de la clasificación directa a los octavos de final. El objetivo de meterse en el Top 8 por primera vez bajo este formato está al alcance de la mano.
Jude Bellingham, nombrado MVP en el último compromiso europeo, es el motor que permite esta fluidez. Su despliegue físico y su capacidad para gestionar los tiempos del partido han sido fundamentales para que el equipo mantenga la posesión y genere ocasiones de peligro de forma constante. La sensación es que el Madrid ha encontrado el equilibrio entre la solidez defensiva que exige Mourinho y la creatividad necesaria para romper defensas férreas.
Mestalla: El último obstáculo para el pleno
El ciclo triunfal tiene una última parada antes del próximo parón de selecciones: Mestalla. El compromiso ante el Valencia se presenta como la prueba de fuego definitiva para redondear un mes perfecto. Históricamente, el feudo valencianista es una de las salidas más complicadas del calendario, y es ahí donde el Madrid deberá demostrar que esta racha no es coyuntural, sino estructural.
Conseguir el “ocho de ocho” supondría cerrar un ciclo de victorias que no se veía en la capital desde hace tiempo. La batería de fútbol y confianza está llena, y el equipo de Mourinho parece haber encontrado la tecla para convertir el sufrimiento en victorias contundentes. Si el Madrid logra salir airoso de Mestalla, se marchará al parón no solo como el equipo más en forma de España, sino como el gran favorito a todo en Europa.


























